Un total de 29 familias se beneficiaron a lo largo del 2023 de las dos viviendas de estancia temporal que la Asociación gallega de trasplantados de médula ósea (Asotrame) pone gratuitamente a disposición de los pacientes de cáncer hematológico- o de otro tipo- desplazados para su tratamiento en los hospitales de A Coruña y Santiago o de sus familiares. Así, el número de casos atendidos se incrementó un 45%. Una subida motivada fundamentalmente por la mayor demanda recibida para ocupar el piso situado en la capital gallega.

Apuntan desde la asociación que la totalidad de los “huéspedes” fueron familiares directos de pacientes, que procedían de diversos puntos de Galicia (O Barco de Valdeorras, Monforte, Viveiro, Cariño…) Se trataba de personas, con edades comprendidas entre los 40 y los 64 años, que acompañaban a los suyos durante las semanas o meses que duró el tratamiento administrado bien en el CHUAC bien en el Hospital Clínico de Santiago, dos de los centros de referencia para trasplantes de médula ósea que hay en Galicia (el tercero es el Álvaro Cunqueiro, de Vigo).

Por el apartamento del barrio coruñés de las Flores pasaron en los últimos doce meses 15 familias, una cifra superior a la contabilizada el pasado año (12). Y mayor aún fue el incremento de usuarios/as experimentado por el piso del barrio santiagués de Pontepedriña. Acogió a ocho familias durante el 2022 y a un total de 14 a lo largo del último ejercicio. Por circunstancias diversas, las estancias tuvieron menor duración que en años anteriores, lo que facilitó una mayor rotación de las viviendas.

X Solidaria

Explican desde la asociación que, durante el 2023, el servicio se financió con la ayuda concedida por la Xunta de Galicia, con cargo a la asignación tributaria del 0,7 %del IRPF, al “Programa de Atención Social, Asesoramento e Intervención Especializada” de Cogami. Asotrame, integrante de la citada confederación de asociaciones, recibió un total de 18.000 euros.

Gracias a esta aportación, pudo ofrecer gratis a familiares (y enfermos oncológicos con tratamiento ambulatorio) un espacio, próximo al hospital, donde sentirse cómodos durante el tiempo de ingreso, evitando que tuvieran que hacer frente al gasto extra de una pensión o un alquiler para poder estar cerca del paciente. Ayudó, por tanto, a facilitar que los enfermos/as se sintieran arropados y a minimizar las consecuencias que, a nivel económico, tiene para las familias la irrupción de una patología como el cáncer.