Asotrame inaugura en el CHUAC, con una jornada de sensibilización, su exposición sobre la EICR

Tras algo más de un año de itinerancia por las áreas sanitarias de Galicia, la exposición “La piel como testigo: entre la vida y su herida”, centrada en el impacto de la enfermedad injerto contra receptor (la EICR), una complicación grave del trasplante de médula ósea de un donante, completa su recorrido con su estreno en A Coruña. Coincidiendo con la inauguración de la muestra en el HUAC, Asotrame impulsaba ayer lunes una jornada de sensibilización con profesionales sanitarios y pacientes. Una sesión en la que se reivindicó un abordaje interdisciplinar de esta patología.

Un vídeo testimonial, mesas informativas de pacientes y profesionales (esta última con la jefa de servicio de Hematología del hospital, Concepción Andón), y la presentación de un estudio de la Fundación Josep Carreras permitieron saber un poco más sobre la EIRC crónica, una enfermedad que, a pesar de que afecta a un elevadísimo porcentaje de las personas trasplantadas de médula ósea, es una gran desconocida.

Mesas redondas

La sesión, presentada por la presidenta de Asotrame, Cristina Piñeiro, y la subdirectora de Humanización y Atención Ciudadana del área sanitaria de A Coruña, Amparo San José, permitió abordar las mejoras en la atención y, sobre todo, las demandas de quienes conviven con la enfermedad, que puede afectar a distintos órganos y tejidos (algunos vitales), aunque la afección cutánea es la manifestación más frecuente, también puede presentarse en el aparato digestivo, el hígado, los pulmones o los ojos, mermando la calidad de vida de quienes la padecen.

Teresa Puñal, Elena Velasco, Sara Arias y el fotógrafo Xosé Durán, autor de la exposición de Asotrame, en colaboración con Sanofi, que pone cara y da voz a los pacientes y familiares. relataron su experiencia con la EICR, “un peaje por estar vivos”, en palabras de Durán.

Muestra itinerante

En este sentido, la exposición “La piel como testigo, entre la vida y su herida”, que podrá visitarse durante las próximas semanas en el acceso principal del hospital, ayuda a comprender el impacto físico y emocional de la EICR y pone en valor la importancia del acompañamiento.

La sesión finalizó con la lectura de un manifiesto que subraya que la EICR “sigue siendo una condición invisible fuera del ámbito especializado” y reclama “avanzar en diagnóstico precoz, reforzar el enfoque interdisciplinar, y mejorar la calidad de vida de quienes conviven con esta enfermedad crónica”.

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